Mitsubishi ASX 2017

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El Mitsubishi ASX, que se lanzó en 2010, ha tenido una carrera discreta, a pesar de un primer lavado de cara en 2012. El ASX tuvo un primer restyling muy ligero en 2012 concomitante con el lanzamiento de sus primos franceses, y sufrió un segundo, no más intenso, que se presentó en el Salón de Ginebra en marzo de 2016. En el exterior, se limita a adaptar el estilo Dynamic Shield al frontal, al estilo del último Outlander, es decir, dos gruesas líneas cromadas -separadas por una fina parrilla superior horizontal y una sección lacada en negro- que comienzan bajo los faros y zigzaguean hasta la parte inferior del parachoques rediseñado. No es mucho, pero es suficiente para darle la nueva identidad visual de Mitsubishi y le da un poco más de personalidad a una línea que, por lo demás, no es nada desagradable para la categoría, con sus cortos voladizos, pero los nostálgicos, entre los que me encuentro, ya no encontrarán el falso aspecto del Lancer con la salsa SUV de sus inicios.

En el interior no hay más cambios que un sistema multimedia actualizado que ahora incluye Android Auto y Apple Car Play, una nueva tapicería y un asiento trasero que Mitsubishi promete que será más cómodo. No mucho, y eso se nota en el diseño anticuado y poco llamativo del salpicadero, con un acabado pasable tanto en la elección de materiales como en el montaje, señala el concesionario Madrid Crestanevada. El conjunto da una impresión de rusticidad no muy estética pero sí resistente y recuerda más a un 4×4 duro que a un crossover civilizado. En relación con la longitud de 4,30 m, la habitabilidad es bastante satisfactoria, ya que la larga distancia entre ejes beneficia a las rodillas de los pasajeros traseros, cuya cabeza, sin embargo, coqueteará con el techo, especialmente si el modelo está equipado con el techo solar panorámico. El espacio del maletero no se olvida, ya que se ofrecen 419 litros, un valor respetable en la categoría.

En cuanto a las motorizaciones, también es silencioso. Sigue habiendo un solo motor de gasolina en el catálogo, el 4A92, un motor de 1,6 litros con distribución variable MIVEC disponible sólo con tracción delantera y caja de cambios manual de cinco velocidades, que desarrolla 115 CV a 6.000 rpm y 154 Nm a 4.000 rpm. Este par puede parecer un poco débil y elevado, pero el ASX sólo pesa 1.260 kg en vacío con este motor y, por tanto, sólo incurre en una pequeña penalización, de 90 o 113 euros según el tamaño de los neumáticos. En cuanto al diésel, se puede elegir entre un 1,6 litros DI-D y un 2,2 litros DI-D. El primero desarrolla 115 CV a 3.600 rpm y 270 Nm a 1.750 rpm y su precisa cilindrada de 1.560 cm3 delata sus orígenes PSA. Sí, es un viejo DV6C e-HDI que se retiró del grupo francés (en favor del DV6FC BlueHDI con catalizador SCR) en 2015, aunque hizo su llegada bajo el capó del ASX. Cumple la normativa Euro 6 y emite 119 g/km de CO2 con tracción delantera y 132 con tracción total (113 euros de penalización). El segundo motor diésel es de fabricación propia: el 4N14 de 2.268 cc (por tanto, más parecido a un 2,3 litros que a un 2,2 litros), con MIVEC y turbo de geometría variable, desarrolla 150 CV a 3.500 rpm y 360 Nm de 1.500 a 2.750 rpm pero, al combinarse con un sistema de tracción total y una caja de cambios automática de seis velocidades, se ve muy afectado por el impuesto sobre las emisiones de CO2 de 152 g/km.

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